Día internacional del hincha de River

Desde 2003, se celebra el 28 de septiembre como el Día Internacional del hincha de River. La elección de la fecha no es casual, ya que coincide con el nacimiento del ídolo máximo del Club, Ángel Labruna. Aprovechamos esta fecha para compartir algunas historias de cómo nació la pasión rojiblanca de algunos miembros de nuestro equipo.

Juan Sena

Me acuerdo cuando en salita de 4 jugaba con mi amigo Néstor a ser Batman y Robin, en el patio del jardín, y el resto eran los malos.
Me acuerdo que un día de ese año jugando con papá a la pelota me caí en el parque y me lastimé la rodilla con un vidrio.
Me acuerdo que al año siguiente me mudé y, en otro jardín, les regalé caramelos a mis compañeros por mi cumpleaños.
Me acuerdo mi primer día de clases en la primaria y cómo lloraba un nene porque no se quería quedar.
Me acuerdo de que ese año empecé a ver borroso el pizarrón y me pusieron anteojos.
Pero no me acuerdo cuándo me hice de River. Porque de River, yo nací hincha.

Augusto Erbín

Yo me hice hincha, y aunque me encantan las historias de familias con herencia riverplatense (voy en camino a empezarla en mi caso con la mía propia), yo elegí ser de River cuando ya era grande y amaba el fútbol. Tenía unos 8 años y vi el partido contra Polonia, la chilena del Enzo me dio una sensación de ser invencible, de ser un guerrero en la lucha y sacar lo mejor para ganar y así elegí esa camiseta y esos colores. Y eso también está bueno. Venía de una familia poco futbolera, salvo un abuelo mío bostero y mis tíos abuelos del Bicho. En elegir qué querés ser hay también un sentido de autodeterminación único que me enorgullece.

Alfredo Espinosa

A mi me vistieron de rojo, todo de rojo cuando nací.
Sí, me querían hacer de Independiente, mi abuelo paterno y mi papá lo eran.
Un día vino a casa mi tío abuelo y me acuerdo como si fuese hoy. Me dijo: “Vos creés que sos de Independiente porque estos dos te compraron todo, pero en realidad vos sos de River”.
– ¡No uses más eso!, entró gritando un día desde la puerta de calle.
A las visitas las veías entrar en esa casa, pero aún así parecían lejos, era una entrada larga que daba a la calle.
– Dejá eso, sacate, te traje esto, vas a ver que no te la sacás más. Estos son los colores de River, el mejor de todos, me decía mientras abría la camiseta para ponérmela.
Y así fue, a los 5 años alguien se dio cuenta de cuál era mi verdadera identidad.
Gracias Tío Eugenio

Pablo Mac Cormack

Por trabajo de mi viejo, a mis tres años nos fuimos a vivir al exterior y volvimos a los 6. Mi papá es de River como era mi abuelo, aunque él no muy futbolero. Es más, diría que es más anti ellos que de River. Al empezar la escuela (arranqué 1er grado), los primeros amigos que me hice eran de ellos. Y yo los seguí. A mi viejo mucho no le gustaba, pero no hacía nada al respecto. Hasta que un buen día, llegué a casa con la intención de que me compren la camiseta. Ahí me dijo: “En esta casa, con esa camiseta no se entra”. Me llevó a la cancha a ver River-Chaco For Ever en el año ’89. Y así terminé teniendo un hijo llamado Enzo.

Javier Cambiaso

Yo me hice por el barrio y en especial por el Club. Mi viejo es de Newells, pero nunca le importó mucho. Me hicieron socio de River a los 4 años y me hice hincha. Los amigos con los que voy a la cancha son socios de aquella época y familia re contra hincha. Después de eso, el que me acompañaba a la cancha era mi viejo.

Morena Abad

Tengo la suerte de ser pura sangre. Del lado de mamá cero bola al fútbol, pero de Nuñez de toda la vida. Del lado de papá, todos recontra de River. Nací en noviembre del ’74 y en el ’75 volvimos a salir campeones después de 17 años. No tuve opción y hay grabaciones mías gritando “Gooool de Riverrrr. Luqueeeee”. Cuando me dijeron la lista de malas palabras que no podía decir incluyeron “boca”. Espero poder transmitirle todo lo que siento a Emilia, mi hija.

Leandro Martos

Mi historia empieza con mi abuelo paterno, hoy con 94 años. Él nació en el sur, hijo de inmigrantes. Cuando el fútbol se hizo popular tuvo que elegir. En ese momento en el sur, la única manera de seguir los partidos era por las pocas radios o por una revista que llegaba durante la semana con los resúmenes de los partidos. Un amigo de mi abuelo compraba esa revista. La mayoría de sus amigos eran de la contra, pero el decidió por River. No le gustaba el estilo de los bosteros. En su juventud, vivió las gloriosas décadas del ’30, ’40 y ’50 y se hizo bastante fanático. Tal es así, que el hermano de mi papá se llama Néstor por Pipo Rossi, el 5 de La Máquina. Mi padre, mi tío y mi tía son de River. Todos los nietos con su apellido también lo somos. Ninguno recuerda el momento en que se hizo hincha, se lleva en la sangre.

Martín Barbaglia

Mi viejo viajaba mucho a laburar a la provincia. Mis primeros recuerdos son de él llegando después laburar todo el día, habiendo de manejado 400/500kms un viernes, cambiarse y agarrarnos a mi hermano y a mí para llevarnos a la cancha de Ferro (vivíamos muy cerca) a ver a River de visitante. Era un esfuerzo, pero hoy valoro el doble lo que hizo. Él no tiene claro porqué se hizo hincha de River… Pero puede sentirse orgulloso de haber contagiado a sus hijos, hermanos y sobrinos el legado más hermoso del mundo.

Luis Luján

Soy hincha de River desde que tengo uso de razón, lo herede de mi papá. Escuchaba los partidos desde chiquito, en el campo, en una radio a transistores Nobleza, que aún conservamos. Era hacia fines de la década del ¡60, eran tiempos de los hermanos Onega, Artime, Pinino Mas, Matosas, Guzmán y el gran Amadeo entre otros. Esa pasión perdura en el tiempo.

Julieta Mancuso

Mi mamá vino de España en 1947, como ya eran futboleros, cada uno eligió su club. Mi abuelo, San Lorenzo; mi abuela y tías de Independiente y mi mamá de Lanús, ya que vivían en esa ciudad. Sin embargo, todo cambió un día en que Lanús perdió por una de esas goleadas que dan vergüenza y sus hermanas y madre la cargaron tanto que estalló en llanto y se fue a esconder por ahí. Cuando la encontró mi abuelo, le insistió en que se hiciera cuerva “para ser feliz”, pero ella no se convenció. Enojada, buscó quién iba primero en la tabla y, por supuesto, River Plate dominaba y de River Plate se hizo fanática. Años más tarde, en un baile, conoció a mi papá quien cuando la vio le dijo: “Sos hermosa pero, ¿de qué cuadro sos?” Cuando le contestó, feliz de la vida, le espetó: “Vos entonces vas a ser mi esposa” y así comenzaron el legado que compartimos sus cinco hijos.

¡Feliz día para todos los riverplatenses del mundo!

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